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Destino / Ficha de destino

Producto : Republica Dominicana - Santo Domingo - Destino turistico

Santo Domingo

Presentación:

Santo Domingo de Guzmán, moderna y cosmopolita, fue cuna de la civilización americana durante los siglos XV y XVI. Fundada por el Adelantado Don Bartolomé Colón en agosto de 1496, es la ciudad más antigua del Nuevo Mundo. Hoy es una metrópolis que mezcla la pasión y el carisma del Caribe con las culturas que han contribuido a su identidad. Palpitante y seductora son dos conceptos con los que el visitante se encontrará, pues no podrá rendirse ante la excelente gastronomía, la vibrante vida nocturna y cultural y la posibilidad de comprar las últimas tendencias de la moda. Numerosos puntos definen a Santo Domingo como un destino atractivo y versátil, donde el viajero puede encontrar desde un palacio virreinal hasta modernos centros comerciales y de esparcimiento, así como rutas ecoturísticas para quienes deseen estar más en contacto con la naturaleza. A todo esto se suma una característica que el visitante, según las encuestas, aprecia en su justo valor, y es la calidez y la hospitalidad de la gente, expresión del alma de un pueblo que invita a que recorran sus calles y lugares cargados de magia y autenticidad. Una forma muy práctica de moverse es en metro. Este moderno sistema de transporte sirve el área metropolitana con dos rutas que recorren la ciudad en dirección norte-sur y este-oeste. Contagiosos ritmos como el merengue, la bachata y el "perico ripiao", que delatan el folclor del pueblo confluyen con otras manifestaciones del arte que hacen de la capital dominicana un destino único. Por ello la UNESCO ha nombrado a Santo Domingo como una de las diez ciudades del Caribe más interesantes para el turismo cultural.

Ciudad Colonial Recorrerla a pie es la mejor forma de conocer la Ciudad Colonial y descubrir todo lo que se encuentra en un espacio urbano que una vez estuvo rodeado de murallas y fuertes. Sugerimos comenzar el recorrido por la calle Las Damas, la más antigua de la ciudad primada, donde haciendo abstracción de lo que nos rodea, podremos ver desfilar a doña María de Toledo acompañada por las damas de su corte virreinal española. Al observar la mezcla de estilos arquitectónicos de diversas épocas que confluyen por ella, seremos testigos de cómo lo antiguo y lo moderno se enlazan en perfecta armonía con una ciudad vibrante que a más de 500 años nos revela una intensa vida cultural y nocturna. Al llegar al parque Colón, punto de encuentro que le permite refrescarse antes de reiniciar su caminata por el casco histórico, puede hacerlo más descansado tomando desde aquí un paseo en el trencito ChuChu Colonial, y si quiere recordar su niñez puede recorrer las calles en “trikke”, una especie de patineta bicicleta. Al regreso observe hacia el lado sur del parque uno de los tesoros que los dominicanos mostramos con orgullo, la Catedral de Santa María de la Encarnación, Primada de América.

La cultura y la historia son elementos a flor de piel en la Ciudad Colonial. Conozca más de su rico pasado visitando el Palacio Virreinal Alcázar de Diego Colón, las Atarazanas Reales, la Casa de la Moneda, el Panteón Nacional, la Casa de los Jesuitas y los palacetes que pertenecieron a Nicolás de Ovando y Hernán Cortés, entre otras edificaciones de gran atractivo. Los apasionados de la historia pueden escoger la ruta de los museos. Entre ellos no deje de visitar el de las Casas Reales, el de la Familia Dominicana y el Museo de la Resistencia, que muestra un recorrido cronológico de la cruenta Era de Trujillo e invoca a una catarsis para sanar las heridas que produjo. También están los museos del Ámbar y del Larimar. La Noche Larga de los Museos, un evento que se realiza cuatro veces al año, convoca a gran número de personas que aprovechan los horarios extendidos para interactuar con la historia, auxiliadas como todos los días del año por una moderna audio guía con servicios para sordos e hipoacúsicos que les ofrece Audio Guide. Los espacios públicos revelan usos y costumbres del habitante de la parte antigua de Santo Domingo.

Además del Parque Colón, puede recorrer las plazas y plazoletas donde es habitual encontrar a personas jugando dominó, músicos callejeros, estatuas vivas, galerías itinerantes de artes plásticas, bazares antiguos y de artesanía y fruteros entonando pregones, como estampas imperecederas. La majestuosa Plaza España, ícono de esparcimiento lúdico en el casco histórico, escenario de grandes conciertos y actividades culturales le ofrece además, una inolvidable experiencia gastronómica, al ritmo de un ambiente palpitante de alegría. En la capital, como en todas las ciudades y pueblos del país, hallará en esta zona los famosos “colmados”, especie de bodegas muy ligadas al folclor y la idiosincrasia del dominicano, donde no falta la cerveza bien fría o “vestida de novia”, como también suele llamársele. Algunos de estos establecimientos son un termómetro de lo que suena en la radio, pues sintonizan emisoras en las que reinan los cadenciosos ritmos del merengue, la bachata y la música urbana.

Otras rutas que no defraudarán al turista son la religiosa, que comprende los templos católicos, la de la Independencia Nacional, que muestra lugares relacionadas con esta gesta histórica y la ruta militar, en cuyo itinerario figuran fortalezas, fuertes y lugares vinculados a la historia militar.

El Conde, hermoso paseo peatonal de ocho cuadras, exhibe un ambiente bohemio y pintoresco, en el que sobresalen variados estilos arquitectónicos. Sus edificaciones más significativas forman parte de nuestra memoria urbana y datan de principios del siglo XX. El Edificio Copello, el de La Ópera, Cerame y el López de Haro son muestras de la primera modernidad dominicana. El Edifico Baquero y el Edificio Diez son ejemplos del neoclásico, la Casa Plavime y el Edificio Saviñón pertenecen al Art Deco. Semejante legado arquitectónico denota una perfecta transición entre lo colonial y lo moderno. En los comercios de El Conde puede admirar y adquirir artesanías y suvenires, y disfrutar de momentos agradables en sus cafés, acompañado de tapas, cocteles y hasta un buen puro de manufactura local. Más allá de las antiguas murallas Santo Domingo es mucho más.

Desplazándonos hacia el polígono central nos adentramos en el Gran Santo Domingo que poco a poco va exponiendo la modernidad. En los sectores de Gazcue, Naco, Piantini, Paraíso, Evaristo Morales, Arroyo Hondo, Bella Vista y Mirador Sur, el viajero se percatará de estar en una urbe que exhibe un incipiente desarrollo y deslumbra por su amena selección de restaurantes, bares, teatros y plazas comerciales. Como en muchas capitales del mundo, la comunidad china exhibe sus encantos en una zona muy concurrida por turistas nacionales y extranjeros. En el Barrio Chino de Santo Domingo los visitantes tienen a su disposición tiendas, restaurantes, museos y centros dedicados a las milenarias terapias orientales.

La Plaza de la Cultura aloja varios museos, entre ellos el del Hombre Dominicano, el de Arte Moderno y el Museo Nacional de Historia Natural. En este espacio también se encuentran la Cinemateca Nacional, la Biblioteca Nacional y el Teatro Nacional, sede de incontables espectáculos artísticos y culturales que han marcado la vida de los dominicanos. Para acceder a este importante centro puede hacer uso del metro y bajarse en la parada “Casandra Damirón”. En el Palacio de Bellas Artes, inaugurado en 1956, se ubican el Teatro de Bellas Artes, el Ballet Folclórico Nacional, el Ballet Nacional, la Escuela Nacional de Danza, el Coro Nacional, la Escuela de Arte Dramático y la oficina de la Orquesta Sinfónica Nacional. Aquí se presentan múltiples espectáculos y eventos artísticos, festivales de teatro y danza y exposiciones de artes plásticas durante el año.