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Destino / Ficha de destino

Producto : Polinesia Francesa - Las Australes - Destino turistico

Las Australes

Presentación:

El archipiélago de las Australes, situado al extremo sur, incluye islas montañosas y salvajes. Existe gran variedad de plantas tropicales y plantas de regiones templadas. De Tubuai a Rapa, pasando por Raivavae, Rurutu y Rimatara, el archipiélago de las Australes forma un pequeño mundo aparte en la inmensidad del Pacífico Sur. Salvo Rapa y su relieve más montañoso, las tierras fértiles, los paisajes de llanuras y las colinas suavizadas por la erosión han convertido a las islas Australes en la reserva alimenticia de la Polinesia Francesa. El clima suave y templado es favorable para la agricultura, todo crece, de la malanga a la patata, pasando por los suculentos lichis y los melocotones. El arte de la vida en común es una riqueza de la identidad secular e inestimable que los Tuhaa pae han sabido preservar, a imagen de los Paumotus, aislados en pequeños y remotos trozos de tierra y que valoran por encima de todo la solidaridad y la convivencia.

En Rurutu, en el mes de julio, el árbol atae variedad de eritrina se viste con sus magníficas flores de un rojo vivo. Es la señal que anuncia la llegada inminente de cientos de ballenas jorobadas que acuden a aparearse en el entorno oceánico templado, íntimo y preservado de la isla. Podrá cumplir el sueño de toda una vida: nadar en medio de las ballenas u observar su danza y escuchar su resoplido amoroso desde la plataforma acondicionada de Matonaa. Los paisajes no se quedan atrás en Rurutu la erosión ha esculpido en los acantilados que rodean de manera discontinua la isla unas magníficas cuevas tapizadas con concreciones, que están cargadas de mitos y leyendas. Así, la caverna de Ina, Te rua o Ina, cuenta la historia de una ogra que, con sus manos y dedos expertos y sus largas uñas con poderes mágicos, fue la creadora del arte de la cestería y del trenzado que hicieron suyos las mujeres tuhaa pae y que les ha dado fama internacional. Así, no es inhabitual poder admirar varias generaciones de mujeres que confeccionan al mismo ritmo una estera o peue comunitaria con unos adornos de gran finura.

Al visitar Tubuai, la visión de una isla fértil y de abundancia adquiere todo su sentido. Al tomar la carretera hasta el monte Taitaa 422 m, contemplará una paleta de colores que rompe de forma armoniosa con la luminosidad turquesa de la inmensa laguna salpicada de motu: verde para los grandes campos de malanga y los pastos abundantes, blanco para los campos de flores de lis, rojo para los racimos de lichis que cuelgan hasta el suelo y que maduran por Navidad… Una isla providencial que seguramente convenció a Christian Fletcher y sus hombres a los protagonistas de Motín a bordo a tratar de instalarse; así lo demuestran los lugares de la bahía sangrienta y del fuerte George donde se refugiaron durante una guerra contra parte de la población, antes de verse obligados a abandonar Tubuai por Pitcairn, donde se asentaron y tuvieron descendencia. Antaño muy poblada, la isla era el corazón sagrado de las Australes, la cabeza divina . Toda la isla está llena de vestigios y yacimientos arqueológicos destacados, a la vez únicos y fantásticos, como el más importante complejo de tatuaje sagrado de la Polinesia Francesa, situado en el valle Harii. Disfrute del placer absoluto en una de las playas paradisiacas del Motu piscina en Raivavae... El agua es tan clara y transparente que parece que uno se encuentra flotando entre el cielo y el fondo arenoso. El tiempo se detiene. Soñará despierto. Al recorrer los caminos pintorescos de Raivavae a pie o en bicicleta, quedará hechizado por la atmósfera poderosa, orgullosa, noble y espiritual que allí reina, el mana. La isla se alza, magnética, desde los vestigios culturales de las grandes piedras del gran marae Unurau que se yerguen como menhires. Le subyugará cuando, al final de un recorrido único hasta el monte Hiro, punto culminante de la isla, descubra con unas vistas de 360º el alma de un pueblo de memoria hiro, unos anfitriones que no le olvidarán nunca.

Rimatara, isla orgullosa, salvaje, guerrera e indomable. Deje que le cuenten la leyenda de Te vahine punarua, sirena que protege la entrada del canal de los intrusos y del fuerte oleaje. Si sabe escuchar el canto de las sirenas polinesias, tal vez tenga el privilegio de verlas, nadando en la cima de las olas… Esta tierra preservada le abrirá las puertas en el corazón de Rimatara. No se pierda sobre todo el encuentro con el pequeño vini ura o Lori de Khul, especie protegida emblemática de la isla. Contemplar esta cotorra colgada de una hoja verde de bananero o agarrada a una inflorescencia roja de la que aprecia el néctar y las flores provoca unas emociones sorprendentes. Su plumaje de líneas armoniosas destaca el contraste entre sus colores vivos. ¿Tuvo algo que ver con ello el pintor Henri Matisse?