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Destino / Ficha de destino

Producto : Marruecos - Destino turistico

Marruecos...Tienes que vivirlo

Presentación:

Un viaje a Marruecos es un viaje lleno de experiencias inolvidables. Marruecos es un país milenario, heredero de siglos de tradición. Sin embargo, en el Reino no hay nada prefijado. Su cultura está viva y la encarnan día tras día los pequeños gestos cotidianos, las fiestas, los rituales y las costumbres. Lo mejor es que te pasees por las ciudades y los pueblos, entre las callejuelas estrechas de sus cascos antiguos.
La fiesta también predomina en Marruecos y va marcando el paso de los años. La gente se reúne por los famosos moussem, unas manifestaciones religiosas y festivas. No te pierdas el de Tan-Tan, especialmente famoso y considerado desde 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Descubre también el Festival Gnaoua de Essaouira.
Todas estas manifestaciones son una gran oportunidad para que entres en contacto y convivas con las distintas culturas que conforman la diversidad y la riqueza propias de Marruecos.
Esto es solo una visión general sobre las culturas que siguen existiendo en Marruecos. Recorre el país y descubre estos pequeños tesoros de su patrimonio inmaterial.

Marruecos...Tienes que vivirlo

Marrakech – La perla del Sur

Desde la llegada, cautiva el contraste de colores: la cuidad, sus murallas rosas de adobe, sus muros cubiertos de buganvillas de donde surgen palmeras y otras plantas, un grandioso decorado sobre el fondo de las cimas nevadas del Alto Atlas, bajo un cielo luminoso de un azul intenso que anuncia la autentica naturaleza de Marrakech, un lujurioso oasis perpetuamente soleado, que exhala los floridos efluvios del jazmín o de la flor de azahar y el frescor de sus jardines.
Marrakech, cuidad mítica, capital cultural, inspiradora de artistas, modas y acontecimientos, Marrakech de las galerías de arte, de los festivales, las exposiciones, Marrakech con sus famosos, sus lujosos palacios y sus noches de movidas. Marrakech, capital turística desde hace más de un siglo, ofrece un inteligente equilibrio entre los tesoros del pasado y la energía permanente de las culturas modernas.
Si, Marrakech es inolvidable. Uno regresa, y cada vuelta la cuidad reserva nuevas sorpresas, nuevos descubrimientos.
Algunos llegan a quedarse para siempre.
Lo que no hay que perderse en Marrakech
La mayoría de los lugares ineludible se encuentran еп el recinto de la ciudad antigua.
La Koutoubia, lа plaza Jеmаа еl Fnа у la Menara son los lugares simbólicos de Marrakech.
Erigida por los Almohades en 40 años (а partir de 1150) con formas simples, una decoración sofisticada у el equilibrio de sus proporciones, lа Koutoubia está considerada uno de 108 monumentos más hermosos del Magreb. Sirvió de modelo а dos hermanas, la Giralda de Sevilla у la Torre Наssan de Rabat.
Su minarete de 77 metros puede verse a 25 km. Iluminada por la noches es el Faro de Marrakech.
La Plaza Jemaa el Fna es el corazón palpitante de la cuidad.
Clasificada patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, debe su fama a su espacio, su multitud y su ambiente.
Peatonal, es unos de los lugares de encuentro y espectáculo, con tenderetes y puestos que ofrecen comidas y bebidas. Sobre todo por la noche, cuando comienza la fiesta en Jemaa el Fna, es un punto de reunión que enlaza con cafés terrazas que la rodean.
Debe su fama a su espacio, su multitud y su ambiente, y constituye probablemente el teatro popular más increíble del mundo. No debe perderse la transformación que sufre la plaza del día a la noche. Como si un cambio de decorado se tratara, la fiesta comienza por la noche en la Plaza de Jemaa el Fna, conviertiéndose en lugar de encuentro y espectáculo, con tenderetes que ofrecen comidas y bebidas. A cualquier hora del día podrá encontrar narradores, astrólogos, acróbatas, pitonisas, cuenta-cuentos, encantadores de serpientes,músicos, bailarines, actores, los famoso Gnaouas que vibran y saltan el ritmo de su “krakachs”- castañuelas metálicas. Una experiencia única, un viaje por el tiempo imposible de compartir en otros lugares. Después de la cena, recorra con amigos los pubs y locales nocturnos de Marrakech para prolongar en lo posible el deleite de los sentidos. Siempre será bien recibido y, en todas partes, encontrará un lugar a donde retirarse y contemplar el brillo de las estrellas en la inmensidad de un cielo perfecto, al fulgor sutil de los fotóforos ingeniosamente ubicados. ¡En Marrakech, la noche cobra una nueva vida!
Para encontrar calma y paz, los jardines de la Menara son el lugar ideal por su magia.
En el siglo XIX los Almohades erigieron aquí un armonioso pabellón, que se refleja en el fondo del Alto –Atlas, con el gran estanque rodeado de un amplio jardín plantado de olivos.
La noche le confiere magníficos tintes dorados. El estanque, que sirve de depósito para el riego del olivar, está alimentado por un sistema hidráulico que, desde hace 700 años, capta el agua de las montañas y la conduce a través de 30 km.
La madraza Ben Yuossef, edificio saadiano, autentica joya de mármol, estuco, mosaico y madera de cedro, es una gran universidad coránica que atrae estudiantes de todo el mundo musulmán.
Enfrente, la Koubba Almoravide es el único vestigio de los Almoravides (1064) y de su arquitectura. Muy cerca, el palacio M Nebhi, soberbiamente restaurado, acoge en l actualidad al Museo de Marrakech y sus exposiciones en torno al arte contemporáneo y al patrimonio cultural marroquí.
Cerca de Bab Agnaou, la Tumbas Saadianas son una necrópolis real (del siglo XIV al XVI) con columnas de mármol italiano y cúpula en madera de cedro labrado.
No muy lejos, las grandiosas ruinas del Palacio El Badii, considerado en la antigüedad una de las maravillas del mundo musulmán, hacen meditar sobre este esplendoroso pasado.
Cerca del Palacio Bahia y sus jardines, el museo de Dar Si Said encierra la quintaesencia del arte popular de Marrakech y del país bereber que la rodea. En el mismo parámetro, la visita de Dar Tskiwin, con su colección Bert Flint, completa armoniosamente la del museo de Dar si Said.
Esta ciudad milenaria ha visto pasar a cinco dinastías que han influido considerablemente en su destino. Fueron los Almorávides quienes en 1062 fundaron Marrakech. Su más hermoso legado fue haber traído el agua a la ciudad mediante un ingenioso sistema de pozos, captación de fuentes y redes de canalización. Les debemos los palmerales, jardines, huertos, y todo lo que permitió el desarrollo de la ciudad, entonces capital de Marruecos. En el siglo XII los Almohades toman el relevo. Contribuyen a mejorar los sistemas de riego, amplían las murallas y crean el primer hospital que acoge al sabio Averroes. Entre otros monumentos nos dejaron la admirable Koutubia. Posteriormente (1269) los Merínidos conquistan el sur de Marruecos y toman Marrakech, que pierde su condición de capital, en beneficio de Fez. En 1554 con la llegada de los Saadianos, la ciudad recupera su status de capital. Comienza una nueva era bajo el reinado de Ahmed El Mansour, llamado "el Dehbi" (el dorado) por sus fabulosas riquezas procedentes de Sudan. Manda construir el gigantesco y lujoso palacio El Badii, réplica de La Alhambra, embellece la ciudad con mezquitas, fuentes y madrazas, y prepara una magnífica necrópolis donde se enterrarían los principales personajes de su dinastía: Las Tumbas Saadianas. En el siglo XIX, bajo la dinastía Alauita, Moulay Slimane reconstruye la mezquita Ben Youssef y crea los jardines de la Menara. Moulay Hassan y su hijo Moulay Abdelaziz también edifican magníficos palacios: Dar Si Said, el Palacio Bahía. Tras la construcción de la ciudad nueva el Gueliz en 1913 y la Mamounia en 1923, Marrakech comienza a fascinar a artistas, escritores y miembros de la alta aristocracia mundial. En 1931, el pintor Jacques Majorelle crea aquí su famoso jardín.

Mequinez –Tafilalet

La región del Sur de Marruecos te ofrece una gran variedad de paisajes, con un contraste espectacular que pasa de la fina arena del desierto a las altas montañas del Alto Atlas. Sus gentes también varían según la región, así como sus costumbres, hábitos y vestimenta.
La zona de Ouarzazate se establece entre los valles del Draa, del Dades y del Ziz, particularmente famosa por los grandes estudios que tiene Hollywod en la zona, así como por sus majestuosas montañas, punto de partida de todos los amantes de la naturaleza y la alta montaña, así como por las impresionantes Kasbahs, fortificaciones de adobe y paja construidas al sistema tradicional, que se encuentran en la famosa ruta de las mil Kasbahs.
Por la zona del desierto, nos encontramos con majestuosos oasis (el más grande de la zona cuenta con más de 3.000.000 de palmeras datileras), así como emblemáticos pueblos como Rissani, famoso por su mercado donde se abastecen todas las tribus de la zona, o Merzouga, donde encontramos la famosa arena roja, un gran conjunto de dunas que alcanzan los 150 m de altura.

Fez – La cuidad Imperial

Fez, Ciudad Imperial, centro espiritual y cultural del Reino, ciudad de mil facetas, sigue intacta en su esplendor. Sus magníficas madrazas son el símbolo más destacado de que se trata de la cuna de la sabiduría. Su medina, clasificada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, ha sabido conservar toda su autenticidad y su sello original desde hace más de 1200 años.
Fruto de la mezcla de varias civilizaciones, Fez heredó la nobleza árabe, el refinamiento andaluz, la ingeniosidad judía y la tenacidad bereber. Capital de la artesanía, puede enorgullecerse de poseer una verdadera experiencia artística en los oficios que trabajan la cerámica, la madera o el cuero.
Fez el Bali, la ciudad antigua es en su totalidad un verdadero museo al aire libre. Entre sus 9.400 callejuelas, cuenta con 185 mezquitas, varias madrazas, magníficos palacios y más de 10.00 edificios históricos registrados.
El refinamiento de sus palacios, la riqueza de sus museos, la grandeza de sus madrazas, donde nacieron los más grandes sabios de la Edad de Oro, son lugares que no debe perderse si visita Fez:
Mezquitas
Entre las mezquitas, la más grandiosa es la Karaouiyine, fundada por Fatima el Fihria en el año 859, y ampliada más tarde, es el corazón de la ciudad. su nombre procede del barrio entonces habitado por refugiados de Kairouan. La mezquita de los andaluces data del 860. Destaca por su gran pórtico adornado con zelliges (azulejos típicos marroquís) y su voladizo de madera tallada. La zaouia Moulay Idriss alberga la tumba de Moulay Idriss II, fundador de Fez.
Las Madrazas
Las madrazas (universidades coránicas) constituyen un testimonio vivo del pasado intelectual y científico de la ciudad. diseñadas por los sultanes meriníes, desempeñan un papel cultural, intelectual y político. La madraza Seffarine es la primera fundada en el siglo XIII. La madraza Bou Inania se caracteriza por su admirable arquitectura con su madera de cedro, estucos esculpidos, y su decoración de mármol y ónix. Construida en 1325 la madraza El-Attarine es una de las maravillas de Fez. obra maestra con una decoración extremadamente fina: mármol esculpido y caligrafiado, arcos en madera, mosaicos refinados y arabescos. La madraza Cherratine, edificada por el sultán Moulay Rachid en el siglo XVII, podñia acoger hasta 200 estudiantes.
Fuentes
Entre las 70 fuentes públicas monumentales, algunas son auténticas obras del arte decorativo. como por ejemplo la fuente Nejjarine, la del zoco Hayek o la fuente Qouas.
Zocos
Los zocos participan en la vida de la ciudad y se organizan en gremios. El más animado es el Zoco Attanine, Esta calle comercial está delimitada en cada extremo por dos monumentales puertas de madera que se cierran por la noche. antaño el zoco estaba especializado en la venta de productos de medicina tradicional. en el zoco el-Henna se venden desde hace siglos artículos de cosmética (ghassoul, jabón negro, khol, agua de rosas, henna, aceite de argán, etc…) Si busca los preciosos bordados de Fez, sedas, brocados, pasamanería, babuchas birdadas y caftanes, los encontrará en la kissaria Serrajine. el zoco Tillis es famoso por sus alfombras. El barrio Nejjarine por su ebanistería (celosías de madera, mesas bajas, sillones, marquetería, etc…) y los latoneros en la plaza Es-Seffarine, que ofrecen platos cincelados, teteras, y otros artículos de hierro cobre y plata. Por la mañana se impone una visita al barrio de los curtidores, la tenería Chouwara, que se compone de varias fosas llenos de diferentes tintes, donde se trabajan las pieles para la producción artesanal del cuero de cordero, vaca o cabra. La vista panorámica de estas tenerías recuerda a las paletas de los pintores, o a una gran caja de acuarelas. El fuerte olor que desprenden es mitigado con ramas de hierbabuena que le facilitarán durante su visita.
Palacio Real
El principal monumento de Fez Jedid es el Palacio Real, cuya construcción comenzó en el siglo XIII. La amplia explanada de los alauitas acondicionada en 1968 ofrece una vista impresionante sobre las puertas finamente labradas del palacio.
El Mellah
Barrio judío fundado después del siglo XVI por el sultán para proteger la comunidad judía de la ciudad. Lo atraviesa la calle grande, arteria muy animada que reúne todo tipo de comercios, joyas, telas para el hogar y la confección, etc… Las casas del Mellah se distinguen de las viviendas musulmanas por sus ventanas y balcones de madera y hierro forjado. La sinagoga Ibn Danan del siglo XVII es una obra maestra del patrimonio arquitectónico judeo-marroquí.

Tánger

Tánger, situada al norte de Marruecos, en la zona oeste del Rif, en el Estrecho de Gibraltar, es una ciudad milenaria que fue dominada por diversos pueblos a lo largo de su historia, y declarada ciudad internacional durante buena parte de la mitad del siglo XX. Hoy día es la capital económico-administrativa de la región norte de Marruecos, y un importante y cosmopolita centro de negocios. Enclave multicultural de comunidades musulmanas, judías y cristianas, Tánger se convirtió en una parada obligada para los artistas que buscaban los colores y la luz que ofrece su enclave.
En las décadas de 1940 y 1950, mientras la ciudad era una zona internacional, sirvió como refugio para artistas, zona de juerga para millonarios excéntricos, lugar de encuentro para agentes secretos y todo tipo de timadores, una Meca para especuladores y estafadores, un El Dorado para los amantes de la buena vida.
Como lugares de interés no debemos perdernos su Medina, La Gran Mezquita y el Museo Dar El Mandoub; en sus alrededores podremos ver lugares de sumo interés como Las Cuevas de Hércules y Cabo Espartel.

El zoco grande
Es un gran mercado, localizado justo en el corazón de Tánger, al noreste de la Medina. Hoy en día, la plaza no es más grande que el mercado. Es más como un cruce de caminos, rodeado de cafeterías, todo ello en la parte exterior de la ciudad, tras los muros.
Este es el corazón real de Tánger, y un excelente lugar para iniciar un tour por la ciudad, es el punto en el que la vieja ciudad y la moderna se encuentran. Las calles, de repente, se vuelven estrechas cuando entras en el corazón de la ciudad de Tánger. Esta zona suele estar repleta de encantadores de serpientes, músicos, cuenta-cuentos, aunque actualmente es más de un lugar de concentración para numerosos taxis.
Esta área ofrece una diversa gama de culturas, lenguas, religiones… Aquí fue donde el sultán Mohammed V hizo su famoso discurso refiriéndose a la independencia de Marruecos el 9 de abril de 1947.
El gran Zoco es una mezcla dinámica de contrastes, formas y estilos de vida, arquitectura, estilos de casas, es un colorido punto de encuentro de lo viejo y de lo nuevo, antiguo y actual, es el casco antiguo de la ciudad flanqueado por la modernidad.
La kasbah
La Kasbah es otro lugar de gran interés situado al oeste de la Medina. En ella se encuentra el Dar el Makhzen, antiguo palacio del gobernador construido por orden de Mulay Ismail en el siglo XVII, sede actual de el Museo de Artes Marroquíes cuyas salas se encuentran alrededor de un patio decorado con hermosos azulejos y donde se pueden admirar objetos llegados de todo Marruecos, alfombras, joyas, cerámica, telas y tejidos entre otros.
A su lado está el Dar es-Shorfa, palacio que acoge el Museo de Antigüedades donde se exponen alguno de los hallazgos arqueológicos de la región de Volubilis.
A escaso medio kilómetros de las murallas de la Kasbah de Tánger se encuentra la Necrópolis púnico-romana de Marchan, que contiene 98 tumbas. Aaquí se han hallado diferentes objetos romanos y utensilios púnicos de distintas épocas, así como sarcófagos de plomo o restos de un niño en una urna.
La gran Mezquita de Tanger
Fue ocupada por varias civilizaciones durante generaciones. Se cree que la antigüedad esta mezquita fue ocupada por los romanos, ya que en ella se hallaron varios restos del capitolio, y de su antiguo templo dedicado a Hércules.
También fue ocupada por los portugueses durante la ocupación portuguesa, en aquella época era la Catedral del espíritu santo. A finales del siglo XIX, la edificación fue reconstruida creando así la mezquita de tipo alawita que podemos ver en la actualidad.
El Cabo Espartel
Este maravilloso lugar, el Cabo Espartel (Cap Spartel) está situado a 14 kilómetros al oeste de Tánger, en el extremo nor-occidental de la costa de África, es uno de los lugares de visita obligada si estamos de paso por Tánger. Junto al Cabo Malabata son los dos cabos cercanos a la ciudad.
Este cabo es especial porque en él se juntan las aguas del mar Mediterráneo y las del océano Atlántico. Podremos disfrutar de una preciosa vista en donde se une el color turquesa del océano Atlántico y el azul oscuro del Mar Mediterráneo. Antiguamente el Cabo Espartel era conocido con el nombre de Cabo Ampelusia o Cabo de las Viñas. En él podremos ver su famoso faro construido en el año 1865 por el cuerpo diplomático de Tanger.
El trayecto desde Tánger hasta este cabo es muy agradable, con playas y bosques a los lados. Gracias a la gran humedad que hay en el ambiente su entorno es muy frondoso y está cubierto principalmente de jaras y alcornoques, donde los aficionados a la ornitología podrán disfrutar de las bandas de aves migratorias que se dirigen a Europa o que vuelven a África desde allí.
La playa que rodea a este cabo se llama Plage Robinson, y puedes tomarte un aperitivo en ella, ya que hay varias terrazas y una marisquería.
Cuevas de Hercules
Las Grutas de Hercules están situadas a unos 5 kilómetros del famoso Cabo Espartel y a unos 17 kilómetros del centro de la ciudad de Tanger. Estas grutas representan el primer destino turístico de Tánger. La belleza del lugar, su valor arqueológico y su carga mitológica lo convierten en uno de los lugares más insólitos. Es impresionante como la erosión del agua ha dibujado en sus rocas el mapa de África.
Se desconoce cómo se originaron estas cuevas, aunque la creencia popular relata que son consecuencia de una antigua civilización que las construyó a modo de protección aprovechando el trabajo que ya había realizado la erosión del viento y el mar.
La entrada de las cuevas, está mirando hacia el Atlántico y se inundan durante las mareas altas, siendo impresionantes las olas y los movimientos del agua en la cueva cuando sube la marea sube, las olas y las inundaciones de agua en movimiento la cueva.
Las vistas del Estrecho de Gibraltar desde el interior de las cuevas son impresionantes, sobre todo los colores, el azul del Océano Atlántico y el cielo, forman un contraste único.
Según la mitología griega, en este lugar Hércules encontró el reposo después de cumplir sus 12 labores. La leyenda dice que seste semi-dios cruzó el estrecho de Gibraltar separando las montañas y haciendo surgir a un lado del Jbel Tarik (Gibraltar) y en lado africano, el Jbel Moussa. La creencia popular nos dice que fueron construidos por una civilización antigua para protegerse a sí mismos. En realidad, sus vidas siguen siendo un misterio. Algunas personas dicen que las cuevas se comunican con las de San Michael en Gibraltar, pero nunca se ha podido demostrar.
Nadar aquí puede ser peligroso debido a las fuertes corrientes, si no es un nadador experimentado, se le aconseja no aventurarse en el mar en esta ubicación.
A sólo 500 metros de distancia, se pueden visitar las Ruinas Romanas de Cotta que datan del siglo II y III d.C. Tienen un gran valor arqueológico gracias a los restos de un templo, termas, granjas, almazaras de aceite o fábricas de garum (una salsa de pescado hecha de vísceras fermentadas).

Agadir

Agadir, capital de la región de Souss Massa, es también una ciudad que desborda una rica actividad económica y cultural. Su litoral se extiende po las provincias Saharianas. Desde la costa se extiende hasta las montañas del Anti-Atlas.
Actualmente Agadir es el puerto pesquero más importante de Marruecos. La nueva ciudad desborda en modernidad y sencillez: amplios espacios verdes, largas avenidas, jardines floridos y una elegante arquitectura contemporánea.

La bahía de Agadir, bordeada de eucaliptos, pinos y tamaris, es una de las más hermosas del mundo. Se abre ampliamente al océano con una playa de arena fina que se extiende por mas de 10 kms bajo un cielo azul; con más de 300 días de sol al año y un clima que invita a disfrutar sus playas y espacios verdes. Las aguas de Agadir son cálidas y propicias para bañarse con total seguridad y practicar deportes náuticos. Escuchar el sonido de las olas, dejarse mecer por el murmullo del agua, todo invita irresistiblemente al descanso y a vivir con otro ritmo.

Los numerosos hoteles de gama alta, clubes de vacaciones y residencias turísticas enclavados en jardines, le ofrecen al turista excelente infraestructuras y servicios de alta calidad. Un amplio abanico de actividades para todos los gustos y edades: piscinas, restaurantes, night-clubs, hammams, spas, canchas de tenis, deportes náuticos, salidas alta mar, pesca, golf, equitación, tiro con arco, excursiones, circuitos turísticos organizados. Todo lo que una gran estación balnearia mundialmente reconocida puede ofrecer a sus visitantes. Ademas de una oferta gastronómica marroquí y de comida internacional

Las visitas guiadas por la región, así como la exploración de la naturaleza y de la cultura Bereber le sorprenderán: paisajes espectaculares, flora, fauna, costumbres, arquitectura, artesanía, gastronomía con una mezcla mágica de sabores… le enriquecerán y llenarán de emociones.

Completamente reconstruida, ya que la ciudad fue arrasada por un terremoto en 1960, la ciudad fue diseñada con una coherencia arquitectónica y un urbanismo moderno: largas avenidas, centro de la ciudad vibrante, espacios verdes (el Valle de los pájaros, el jardín de Olhao), barrios animados como el nuevo Talborj, donde se alternan las calles comerciales con pequeñas plazas peatonales y terrazas a la sombra. Agadir armoniza con la suavidad de su clima.

No faltan en Agadir las visitas interesantes a su grandioso pasado. De la antigua kasbah sólo sobrevivieron al terremoto las murallas, el lugar domina el puerto, el océano y el interior. A la caía del día la visita es emocionante y el panorama inolvidable.

A solo 5 kms del centro en un bosque de eucaliptos, la tradición regional de sus artesanos se perpetua entre sus callejuelas.

En el museo del Patrimonio Amazigh, el amante del arte bereber tendrá la oportunidad de admirar la Colección Bert Flint: joyas, tapices, puertas, utensilios de cocina y demás preciosos testimonios de la ancestral cultura Bereber.

Durante la visita al gran zoco Had, incluso los más conocedores quedan encantados. Todas las riquezas del Souss reunidas en un mismo lugar. El zoco ofrece las delicias de las huertas de los alrededores. A esos colores se les añaden las sutiles fragancias de las especias, que nunca podrán falta en la cocina de Marruecos.

Casablanca- Una megalópolis excitante

Apenas asoma la aurora, Casablanca despierta. Los pequeños taxis rojos se deslizan a los pies de los edificios ultra modernos de la cuidad blanca. Poco a poco uno se deja llevar por su grandeza, su energía, y de repente nos invade una gran sensación de dinamismo.
Casablanca, corazón económico de Marruecos, vive en un ritmo desenfrenado. Negocios y arte se codean y se confunden. El tono esta dado y las tendencias lanzadas.
¿Por qué tantos artistas encuentran la inspiración en Casablanca? Tal vez, porque son cautivados por las curvas contrastadas de sus edificios “Art Deco”. La riqueza de su patrimonio arquitectónico evoca por sí misma la imagen de una ciudad donde el tiempo nunca se para. Cargada de historia y mirando hacia el futuro, la cuidad cosmopolita donde se cruzan todas las nacionalidades muestra su modernidad.
Casablanca, pulmón de la economía marroquí y garante de un patrimonio histórico extraordinario, vive a un ritmo desenfrenado. Casablanca entrega sus múltiples facetas: Negocios y arte se codean y confunden. Los pequeños taxis rojos se deslizan a los pies de los edificios ultramodernos de la ciudad blanca. Los edificios modernos coexisten naturalmente con edificios árabes andaluces y de “Art Déco” de los años20.
Casablanca se encuentra entre los negocios y el placer, atrae muchas empresas y acoge seminarios y congresos durante todo el año. Como corazón económico de Marruecos en pleno desarrollo, está dotado de infraestructura moderna. Casi el 60% de las empresas líderes en Marruecos y la mayoría de los bancos se concentran allí. Su moderno y nuevo aeropuerto Mohamed V es un importante centro de conexiones a todo Marruecos.
Si va a Casablanca por negocios o por placer no deje de disfrutar de la ciudad, que ofrece servicios de hotelería y entretenimiento de alta calidad junto con muchas actividades para disfrutar la estadía como el golf, los deportes náuticos y muchos más…El desarrollo del turismo es una prioridad para la ciudad, que está invirtiendo en complejos deportivos, turísticos y hoteleros.
En Casablanca, cada piedra de cada barrio cuenta la historia de la cuidad. A lo largo de la visita, recorremos las épocas con el sentimiento de que el pasado y el presente se confunden.
Estando en Casablanca no puede dejar de disfrutar estos sitios icónicos:
Es de visita obligada la Gran Mezquita de Hassan II. Es la más grande del mundo después de la mezquita de la Meca y de Medina. Esta obra maestra arquitectónica fue construida sobre el agua por Su Majestad el Rey Hassan II. Su minarete, el más alto del mundo, se alza frente al Atlántico ofreciendo una silueta digna de admiración. Puede acoger 20.000 fieles en el interior y 80.00 en su explanada. La mezquita cuenta también con una madraza, una biblioteca, un museo nacional y varias salas de conferencias. Única mezquita accesible a los no Musulmanes en todo Marruecos, abre sus puertas con visitas guiadas cada día, exceptuando los viernes y durante las horas de oración.
Frente al puerto, la Sqala es un bastión fortificado erigido en el siglo XVIII por el sultán Mohammed Ben Adballah, antaño puerto defensivo, actualmente convertido en un restaurante, el “Café Moro”, todavía alza sus cañones hacia el océano. Si entran en el recinto de esta fortaleza, descubrirán un espléndido y agradable jardín andaluz bordeado de árboles, plantas exóticas y arriates mentolados.
Cerca del puerto y a algunos pasos de la Plaza de las Naciones, se encuentra la Medina, la parte más antigua de la ciudad; destruida por un terremoto en 1755, es más contemporánea que las demás medinas marroquíes y se distingue por su estilo atípico, mezcla de árabe musulmán y colonial. En sus callejuelas repletas de pequeños comercios, encontrarán la autenticidad de las tradiciones marroquíes.
Paseando por el centro de la ciudad, el visitante se sorprenderá por el legado de los “años locos”, con edificios compuestos de cúpulas, columnas y balcones tallados. Los años 20 y 30 fueron el teatro de expresiones arquitecturales únicas. Aún hoy en día, los estilos neoclásico, Art Déco y morisco de Casablanca atraen e inspiran a arquitectos del mundo entero; es una experiencia para apreciar caminando por las calles y deteniéndose a disfrutar de los cafés y la pastelería marroquíes.
Aunque ha pasado más de medio siglo, la famosa película “Casablanca” sigue presente en la imaginación de los turistas. Aunque ninguna escena fue filmada allí, pasado el tiempo la ficción se ha convertido en realidad. El legendario “Rick´s Café” ha sido completamente reconstruido a las afueras de la antigua medina, pudiendo entrar y dejarse llevar por la imaginación al escuchar a “Sam” en su piano.
A lo largo del año la ciudad acoge y organiza multitud de eventos artísticos, culturales y musicales, como el Festival de Música de Casablanca (cita internacional de músicos), L’Boulevard de los Jóvenes Músicos (músicas urbanas), Festival de Teatro y Cultura (conciertos, danza, teatro y conferencias), la Maratón Internacional de Casablanca, entre otros.
Casablanca es una ciudad llena de tesoros para el paladar. La oferta gastronómica, es internacional, creativa y sofisticada, mezclando sabores mediterráneos con el exotismo del lejano oriente.

Ir de compras en Casablanca presenta un doble atractivo: la tradición artesanal marroquí y las grandes marcas internacionales de lujo. Puede empezar sus compras en la vieja medina de Bad El-Jadid. En el barrio de los “Habous” encontrará el zoco del cobre, con artesanos que trabajan el metal y fabrican ante sus ojos objetos de todo tipo.

Marruecos...Tienes que vivirlo

Cuando viajar?

Marruecos le ofrece la posibilidad de cambiar de clima en pocas horas. De las cumbres nevadas del atlas al desierto, a la playa. Las media de sol anual es superior a ocho horas al día en Agadir, Fez, Marrakech y Ouarzazate, con temperatura media de 21º. Playa, montaña, conviene conocer cuáles son las temperaturas y condiciones climatológica de Marruecos en cada estación. Predomina un clima mediterráneo seco.

Marruecos...Tienes que vivirlo

¿Qué hay que saber?

Idioma:

El idioma oficial es el árabe, el francés es co-oficial. La lengua diaria es el árabe dialetal, así como los dialectos beréberes. Muchos hablan también castellano e inglés. A la hora de viajar no encontrará problemas para entenderse en español, italiano, portugués e inglés, ya que el turismo ha acentuado el habla de estos idiomas en el país.

Documentación y visados:

Es obligatorio estar en posesión de un pasaporte en vigor. La necesidad de un visado depende del país de origen, infórmese en las embajadas y consulados para que le orienten antes de iniciar el viaje. Pasaporte: Para evitar cualquier percance al llegar a Marruecos, compruebe que su pasaporte esté en vigor con una fecha de caducidad posterior a la fecha del viaje, como mínimo de 3 meses. Visado: Los ciudadanos de los siguientes países no necesitarán una visa para Marruecos si su estancia es menor a tres meses: Argelia, Alemania, Arabia Saudita, Andorra , Argentina, Australia, Austria, Bahrein, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Corea del Sur, Costa del Marfil, Croacia, Dinamarca, España, Estonia, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Francia, Reino Unido, Grecia, Guinea (Conakry), Hungría, Hong-Kong, Indonesia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Kuwait, Libia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malí, Malta, Mónaco, México, Níger, Noruega, Nueva Zelanda, Omán, Países Bajos, Perú, Filipinas, Puerto Rico, Polonia, Portugal, Qatar, Republica Checa, Rumania, Rusia, Senegal, Singapur, Suecia, Suiza, Túnez, Turquía, Venezuela. Para todas las nacionalidades, la duración máxima del viaje turístico no puede superar los 90 días.

Prevenciones sanitarias y vacunas:

No se exige ninguna vacuna a los viajeros procedentes de Europa. Si su procedencia es distinta, puede informarse en el ministerio de asuntos exteriores de su país. Se recomienda llevar un pequeño botiquín casero. En Marruecos comprar algo en la farmacia es muy caro.

Moneda:

La moneda marroquí es el dirham (DH), dividido en 100 céntimos. Hay billetes de 10, 50, 100 y 200 DHs. Monedas de 1, 5 y 10 DHs y de 5, 10, 20 y 50 céntimos de DH. Cambiar dinero en la calle es legal, por lo que no debéis cambiar en vuestro país de origen se puede hacer una vez en Marruecos. Hágalo en los bancos o en los establecimientos autorizados (reconocibles por un distintivo dorado). Las tarjetas de crédito son generalmente aceptadas en los grandes hoteles, boutique y restaurantes y a veces incluso en los zocos/medinas. Sacar dinero de los cajeros es excesivamente caro las comisiones, entorno a 30,00 € por cada movimiento.

Corriente eléctrica y agua:

La electricidad es 220 v. Enchufes de tipo europeo.

Seguridad:

Las ciudades imperiales, como Marrakech, es una de las ciudades más seguras del país, dado el volumen de turistas que aterriza en sus murallas. No lo notará, pero hoy en día hay cámaras secretas de seguridad hasta en la plaza de Jemma el-Fna. Más información. En la página Web de la Oficina de Turismo de Marruecos. http://www.visitmorocco.com

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Patrimonio y cultura:

Existen aspectos en la cultura de Marruecos que pueden sorprender al viajero. Es importante conocer y comprender algunos de ellos antes de viajar a un lugar culturalmente diferente al nuestro.

Saludos

No tengan miedo de tocar. Esto es algo que los europeos y americanos deben entender antes de bajarse del avión para evitar malos entendidos. Es normal encontrar en la calle los hombres caminando de la mano, se abrazan y se besan en varias ocasiones. Este tipo de lenguaje corporal en Occidente se entiende de inmediato como muestras de relaciones homosexuales, en Marruecos son gestos comunes entre dos amigos. Juia palabra, mi hermano, incluso para referirse a gente extraña, se utiliza a menudo y que debería darnos una idea de la proximidad psicológica entre las personas en ciudades como Marrakech.

Para los hombres, el saludo más común en una presentación es un fuerte apretón de manos. Cuando hay más confianza los hombres se saludan con dos besos (mejilla izquierda y derecha) y entre mas fuertes los lazos de amistad y afecto, también aumenta el número de besos siempre en múltiplos de dos (cuatro , seis, ocho …). El saludo frecuente en la calle es tocando el pecho con la palma abierta.

La Mujer

Un capítulo aparte son las mujeres. Señores no debe ofrecer la mano de una mujer sobre todo si es una mujer casada o lleva un velo. El contacto físico con los hombres está en contra de la tradición, se debe esperar y ver si se ofrece un saludo con la mano. Entre las mujeres, no hay ningún problema, dos besos en las presentaciones y un beso en la mejilla y el infinito (cuatro, cinco, siete …) a la izquierda si se tiene una mayor confianza y afecto.

En la mesa

Si un marroquí nos invita para el almuerzo o té puede aceptar sin ninguna prevención porque lo hace con el corazón y en ningún momento lo hace por compromiso o hipocresía. El pueblo de Marruecos quiere compartir lo mucho o lo poco que tienen y no les gusta comer solos/as, para ellos eso es muy aburrido.

Se acostumbra comer con la mano derecha, sobre todo si se come en un plato compartido con marroquíes. Lavarse las manos antes de comer y las manos y la boca después de comer.

Aceptar las invitaciones a tomar té es lo que los locales esperan, este es un ofrecimiento frecuente a lo largo de Marruecos y una de las mejores formas de acercarse a la cultura y conocer la gente de Marreucos.
Quitarse los zapatos al entrar en el salón de una casa marroquí, siempre y cuando haya alfombra.
Es normal compartir el mismo vaso con varios invitados y eructos después del postre, no es tan común, pero se puede considerar bastante normal.

Temas de conversación

Algunos dicen que es mejor evitar algunso temas de conversación: la monarquía, la independencia del Sahara Occidental, la homosexualidad y la religión. Es cierto que hay cuestiones en las que los marroquíes son especialmente sensibles, pero también es cierto que si alguien te pide tú opinión siempre estamos abiertos a decir lo que pensamos. En todos los casos el respeto del protocolo y las costumbres del país se debe tener en cuenta.

Cosas que no se debería hacer

Entrar en una mezquita, los no musulmanes tienen prohibida la entrada a estos edificios a excepción de la Mezquita de Casablanca que es la única mezquita que se puede visitar de todo Marruecos.
Tomar una foto a una persona sin pedirle permiso: la mayoría de las veces no habrá problema pero conviene preguntar antes, aunque sea sólo por cortesía.

Dar dinero a los niños de la calle está muy mal visto. Los marroquíes son muy sensibles a la pedrastria y al turismo sexual.

Rechazar una invitación a tomar el te, rechazar una segunda o tercera taza de té.

Molestarse si un marroquí de tu mismo sexo te coge de la mano: en Marruecos es muy común y no tiene ningún trasfondo homosexual en absoluto. Es señal de cordialidad y amistad.

Tocar la comida con la mano izquierda, está muy mal visto ya que la mano izquierda está considerada por lo marroquíes como impura, debido principalmente a su papel de “limpiadora de las partes íntimas”.

Llevar ropa que provoque, sobre todo para las mujeres y dentro y cerca de los sitios religiosos (santuarios, mezquitas, …). No obstante existen lugares propios de vestir a la europea (ciudades grandes, como Marrakech, Casablanca, Fez, Agadir…… lugares de recreo, discotecas).

El arte de culinaria:

La cocina marroquí reúne de un modo refinado las legumbres y los frutos impregnados de sol, especias extraordinarias y perfumadas, carnes sabrosas. He aquí los principales platos marroquíes, que debe probar sin falta:

√ Brochetas (pinchos morunos de carne, pollo, ternera).

√ Cuscús: es el plato por excelencia de la gastronomía marroquí. Podrás degustar mil cuscús diferentes, ya que varían según las regiones y la creatividad de la cocina.

√ Méchúí: Cordero asado en asador o al horno.

√ Pastella: una fina pasta de hojaldre, rellena de pichón y de almendras. Es un plato donde se mezcla el dulce con el salado.

√ Kahlia: es un tajin de cordero acompañado de huevo, cebolla, tomate, pimientos y aromatizado con 44 especias diferentes.

√ Tajine: Plato de tierra cocida y decorada, con la típica tapadera cónica. Aquí se cocina carne, pollo ó pescado y legumbres frescas estofadas.

√ Harira: Sopa de carne, lentejas y garbanzos.

√ Beghrir: Pequeños pastelillos de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y miel.

√ Shebbakia: Pasteles fritos en aceite y recubiertos de miel.

√ Té a la Menta: Sirve para tranquilizar, reanimar, entonar; se toma por la mañana, después de las comidas, a cualquier hora. Es un placer que no se rechaza jamás.

√ Pastelería: variedad de pasteles de miel, grano de gacela, feggas con almendras, uvas pasas, almendra y sésamo.

Si os gusta acompañar las comidas con vino, o tomar una copa después de las comidas, es aconsejable llevar algo de bebidas con vosotros. En Marruecos el alcohol es muy caro, además está prohibido beber en público por lo que siempre hay que pedir permiso.

Compras y mercados:

Marruecos es, sin lugar a dudas, el paraíso para el comprador. En todas las ciudades, pueblos y aldeas, que el viajero visite, seguro que puede encontrar algo que cautive su interés: alfombras, babuchas, plata, cerámica, bordados, marqueterías, fósiles, joyería artesana, especias, aceites de esencia, muy conocido por sus beneficios es el aceite de argan.



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