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Destino / Ficha de destino

Producto : Polinesia Francesa - Destino turistico

Polinesia Francesa...Tahití y sus islas - El paraíso más elegante

Presentación:

Islas y atolones paradisiacas, lagunas cristalinas, aguas turquesa. Tahití y sus islas no es solo un marco excepcional por muy hermoso que sea. Un viaje a Tahití hoy sigue siendo como lo fuera ayer, una autentica experiencia, un encuentro con la tierra en la que personalidad de sus gentes la han convertido en un destino único e incomparable.
Cultura, sonrisas, autenticad, exotismo y experiencias…estos intangibles son un plus que ofrece, lo que da una nueva dimensión a la incomparable belleza de sus archipiélagos. El estilo de vida y cultura, la historia y las legendas, la artesanía y gastronomía y por supuestos verdadero arte de la hospitalidad es su mayor riqueza, la que a los tahitianos les gusta compartir con todos aquellos que vienen a Tahití para descubrir todos sus secretos.
Los cinco archipiélagos de Tahití y las ciento dieciocho islas ofrecen a los viajeros la oportunidad de dar rienda suelta a sus ansias de descubrimiento en actividades singulares y sorprendentes. En cuando al alojamiento hay también una amplia variedad de opciones: desde hoteles cinco estrellas hasta pequeños hoteles familiares o desde chárter náuticos a cruceros de lujo; todas estas soluciones permiten diseñar unas vacaciones sin igual a medida de viajero. El arte de vivir tahitiano, el exotismo y la autenticad, así como la diversidad y la belleza llevadas al infinito son las seductoras cualidades que hacen de Tahití una tierra diferente.
Quién no ha soñado con esta tierra fértil inundada por el sol, maravilloso paisaje de un mundo imaginario que de repente se hace realidad al descender del avión?
Allí, el aire es como los hombres - está cargado de una indecible languidez a la que uno se acostumbra muy rápidamente. Olvidado queda el mundo monocromo: una explosión de colores deslumbra las retinas frente al verde de los valles, al azul del cielo y de las lagunas. Los pareos multicolores de las vahine, las mujeres tahitianas, contrastan con sus largos cabellos de ébano, barridos por la luz de los días tropicales.
Tahití, Moorea, Huahine, Raiatea, Tahaa, Bora Bora, Maupiti… Unas islas altas y míticas, cuyos profundos valles exhalan el perfume embriagador de las flores de tiaré Tahití, efímeras joyas que se lucen en la oreja. Rangiroa, Manihi, Fakarava, Tikehau, atolones del fin del mundo, islas que atesoran en sus lagunas unos universos insospechados - la magia ilumina los fondos azules donde el tiempo fabrica la perla de cultivo de Tahití.
Del norte al sur, de las llanuras de las Australes a los escarpados acantilados de las Marquesas, estos paraísos cargados de aromas albergan todas las variedades prodigadas por la naturaleza generosa. Islas secretas o rebeldes, salvajes pero nunca hostiles, sus playas a la sombra de los cocoteros muestran los siglos de erosión que las convirtieron en oro o en basalto, en atolón o montaña.
Aquí todo murmura la leyenda del pueblo maohi cuando descubrió estas tierras erosionadas donde crecen el uru - fruto del árbol del pan, el fei - plátano y la malanga… Unas palabras que suenan como un encantamiento, como un agradecimiento a estas islas generosas que nos dicen:
¡Manava! ¡Bienvenido!...

Polinesia Francesa...Tahití y sus islas - El paraíso más elegante

El archipiélago de la Sociedad

Las 118 suntuosas islas se esparcen en cinco archipiélagos distantes, y con carácter muy diferentes, cuyos habitantes adaptan el siglo XXI a los ritmos ancestrales del océano y del sol.
El archipiélago de la Sociedad, construido por las islas de Barlovento y Sotavento es un conjunto de islas montañosas tropicales rodeadas de lagunas, la principal es Tahití, la más grande de las islas de Polinesia, con Papeete como capital administrativa. Este Archipiélago cuenta, además, con las celebres islas Moorea, Huahine, Raiaatea, Tahha, Bora Bora y Maupiti.
Las 118 suntuosas islas se esparcen en cinco archipiélagos distantes, y con carácter muy diferentes, cuyos habitantes adaptan el siglo XXI a los ritmos ancestrales del océano y del sol.
El archipiélago de la Sociedad, construido por las islas de Barlovento y Sotavento es un conjunto de islas montañosas tropicales rodeadas de lagunas, la principal es Tahití, la más grande de las islas de Polinesia, con Papeete como capital administrativa. Este Archipiélago cuenta, además, con las celebres islas Moorea, Huahine, Raiaatea, Tahha, Bora Bora y Maupiti.
En Tahití, tras dar unas cuantas brazadas en las aguas frescas del Gran Océano, apreciará el agradable calor de la arena negra de la bahía de Matavai en Mahina o la de Popoti en la desembocadura del Taharuu, en Papara. En la montaña, podrá descubrir a pie o en 4x4 el exuberante valle de Papenoo. El murmullo del agua le acompañará durante el recorrido, jalonado de yacimientos arqueológicos legendarios... Arroyos y ríos, cataratas y toboganes naturales, profundas pozas - es fácil imaginar la diversidad de actividades deportivas, de ocio y de descanso que pueden realizarse aquí.
La laguna de Moorea, que rodea la hermana pequeña de Tahití, Salvaje y preservada, revela toda su gama de tonos azules y los peces raya se acercan de buen grado a los bañistas para reclamar unas caricias. Entre mar y montaña, el campo de golf de Temae ofrece un magnífico recorrido muy técnico de 18 hoyos, algunos de ellos con unas vistas incomparables. La bahía de Paopao está rodeada en tres cuartas partes por una fortaleza de paredes rocosas, agujereadas de un lado a otro como si unos guerreros gigantes hubiesen intentado romperlas con sus lanzas mágicas. Al atardecer parecen prenderse fuego y su belleza inspira a numerosos artistas cuyas obras pueden adquirirse en las galerías de la isla.
¿Cómo describir Bora Bora en términos realistas? La perla del Pacífico es la perfecta imagen de una postal y posee, sin ninguna duda, la más hermosa laguna del mundo. El monte Otemanu, noble e imponente, es magnificado por los rayos de un sol crepuscular y las aguas turquesas de la laguna. Ofrézcase el lujo de estar completamente solo, en el paraíso, con todo el confort privado y romántico de una mansión sobre el agua. Ahí donde el tiempo… se detiene.
¿Y si escoge Huahine? La isla de las mujeres, de curvas suaves y voluptuosas. Hay en esta isla un ambiente místico, una atmósfera que inspira respeto. Podrá descubrir la sabiduría polinesia en los yacimientos arqueológicos y culturales de Maeva o ir tras las huellas legendarias y épicas del gran héroe y semidiós Hiro-A-Moeterauri, ilustre navegante del Gran Océano de Hiva.
Raiatea, que engendra las tierras, es la isla sagrada donde está situado el complejo de culto más importante del Triángulo Polinesio, Te-Po, con su célebre marae internacional, Taputapuatea. Cada año, se celebran encuentros y ceremonias culturales que reúnen a las poblaciones procedentes de todo el Triángulo. Raiatea alberga asimismo una flor endémica de las mesetas del Temehani, símbolo de la isla, súper protegida ya que está en vías de extinción-la tiare apetahi.
Entre los efluvios deliciosamente dulces de Tahaa, la vainilla es la reina. Su embriagador perfume le conducirá a su búsqueda, para descubrir una isla auténtica, un lugar de otro tiempo...
Por último, la isla de los canteros, célebres en todo el Triángulo Polinesio por los mazos de dos cabezas que enarbolaban orgullosos los grandes jefes o arii nui como símbolo de prestigio. Desde la cumbre del monte Teurafaatiu, quedará cautivado ante un panorama excepcional, visión mítica pero real de una isla del fin del mundo. En Maupiti, disfrute del privilegio de un baño en completa intimidad, completamente solo en la playa de arena blanca de Tereia. Las islas Raromatai, o islas de Sotavento, también son el paraíso de la vela - podrá navegar en total serenidad en la laguna o fácilmente de una isla a otra, de un modo diferente y no menos pintoresco, en un entorno espectacular, a la vez marino e insular.

El archipiélago de las Marquesas

El archipiélago de las Marquesas es un conjunto de islas también abruptas, cercanas al ecuator, con montañas escarpadas pobladas de caballos, de cabras y de cerdos.
Se dice que uno nunca acude a las Marquesas por casualidad. Estas fortalezas de rocas que surgen en medio del Gran Océano se encuentran lejos de todo y cautivan por su carácter diferente. Esta no es la Polinesia de las lagunas, pero cada una de sus islas exhala otra fragancia, otra belleza, poderosa, profunda y primitiva. Esta osmosis original e inalienable entre la Tierra y los Hombres se encuentra en el origen del prestigioso atributo que caracteriza a los márquesenos, quienes bautizaron a sus islas La Tierra de los Hombres - Te Henua Enana. Visceralmente apegados a su identidad cultural de origen así como a su patrimonio fuera de lo común, este atributo late, sin descanso, en el corazón de las mujeres y hombres de las Marquesas, a imagen del sonido constante y grave de los grandes tambores de pies. Estos últimos dicen las palabras mágicas, mana, que fundamentan la existencia de los márquesenos y dejan grabados por siempre en el alma del visitante unos estados de ánimo, unas impresiones y sensaciones tan imborrables como pueden ser las marcas de un tatuaje.
Las islas Marquesas no se descubren, seducen, se meten en la piel y acompañan al visitante para siempre… Los más grandes, Paul Gauguin, Pierre Loti, Victor Segalen, Herman Melville, Robert Louis Stevenson o Jacques Brel, todo ellos trataron, a través de su arte y con un fervor apasionado, de expresar esta belleza original y magnífica, esta fuerza primitiva y magnética y esta huella misteriosa e imperceptible que penetra por los poros, impregna el alma en esta Tierra de los Hombres, por la eternidad.
En Noku Hiva, un paisaje increíble en versión 3D! Las profundas bahías de Anaho o de Hatiheu extienden sus largos brazos peninsulares para abrazarle e invitarle bajo el manto exuberante de sus valles fértiles. En uno de ellos, Hakaui, la constelación de perlas de agua de la catarata Vaipo cae desde una altura de 350 m, en unos acantilados vertiginosos. Recogidas en una poza de basalto negro, forman un spa natural que ofrece un bienestar intemporal. Esta isla preservada alberga unos impresionantes yacimientos arqueológicos, como el tohua de Koueva en Taiohae, lugar restaurado y protegido, donde misteriosos petroglifos dibujos grabados en la piedra son revelados a los puros de corazón… En Taipivai, el yacimiento arqueológico de Vai tavii es el único de la isla que cuenta con tantos tiki. Estos receptáculos de vida y de muerte, de palabras profundas y sagradas, le hipnotizarán con sus inmensos ojos sin fondo...
Humildad, es la palabra adecuada y el estado de ánimo que se impone al acercarse a Ua Pou y sus pitones rocosos, guerreros gigantes de los tiempos míticos, invencibles, que velan sobre esta isla santuario. Sin embargo, se dejan conquistar y admirar amistosamente, siempre que se muestre respetuoso por el visitante escalador o el senderista a través del magnífico recorrido por la línea de cresta. Hakahetau, la bahía donde uno se posa - tau, ofrece a los veleros de paso un lugar de fondeo apacible. Los locales reservan una bienvenida generosa, que se traduce en compartir de forma espontánea, sin esperar nada a cambio. Esta bondad natural, los artesanos de Ua Pou la aplican en la piedra que florece, la graban en la madera de miro - falsa madera de rosa de Oceanía y la colocan con delicadeza… en el corazón del visitante.
Salvaje, virgen y misteriosa, la belleza de Ua Huja se explora. A caballo, a lo largo de los acantilados vertiginosos esculpidos por el viento y el oleaje o en la hermosa playa protegida de la bahía de Hatuana. A pulmón libre, durante unos instantes, para acceder a una caverna y descubrir con sus propios ojos el misterio de la “cueva de los pasos” de la punta Tekehu que todavía no ha revelado su secreto. Déjese guiar por un anciano y camine tras los lugares de culto ancestrales, como el meae Meiaute, donde el aire está cargado de mana por unas extrañas esculturas con rasgos “extraterrestres”, como llegadas de otra galaxia…
Lo sensacional alcanza su apogeo en Hiva Oa. “Gigantesca” y “monumental” son los adjetivos que mejor la definen. El yacimiento de lipona en Puamau alberga el Takaii, el mayor tiki de Polinesia. En Taaoa, bajo el manto de una vegetación densa y exuberante donde destacan los banianos, los castañoss tahitianos y los mirobálanos gigantes, se extiende en cerca de 12 hectáreas un inmenso complejo sociocultural y religioso, cubierto de vestigios como un tiki, petroglifos, diversas estructuras imponentes y bajorrelieves. Protegido por las crestas espectaculares del monte Temetiu, el cementerio florido del Calvario es la última morada de dos gigantes del arte, Paul Gauguin y Jacques Brel. Ambos abandonaron la civilización para establecerse en las islas Marquesas: el primero para “disfrutar” de la vida salvaje y el segundo para no “sufrir” el invierno y la muerte...
En un decorado fascinante de catedral natural donde ningún adjetivo puede describir la intensidad de los colores crepusculares, la “Bahía de las Vírgenes”, la más bella del mundo, como escribió Robert Louis Stevenson, ofrece un “aterrizaje” inolvidable y privilegiado a los navegantes, que en su mayoría llegan directamente de las islas Galápagos. La isla de Fatu Hiva exhala la pureza bruta y la fragancia auténtica de la “isla virgen”. El silencio de la noche, mineral y lunar, es roto al amanecer por el vareo del tapa, el más apreciado de la Polinesia Francesa por su finura. Al remontar las impresionantes laderas escarpadas que conducen al pueblo de Hanavave, el aire se llena del olor suave y dulce de los ramilletes de kumu - hei que decoran la cabellera brillante de las mujeres. Se dice que actúa como un filtro de amor al cual nadie puede resistirse...

El archipiélago de las Gambier

El archipiélago de las Gambier, constituido por la montañosa Mangareva y su cinturón de islotes, restos de bordes desprendidos de sus antiguo gigantesco cráter, está ubicado al extremo este del territorio polinesio. Poco visitado, es propicio para el cultivo de nacares, y cuenta con importantes granjas perleras.
Es el archipiélago polinesio más alejado pero el viaje bien merece la pena. Mangareva, Akamaru, Aukena y Taravai son unas islas con un carácter sorprendente, labradas por unos paisajes muy diferentes de los de las otras islas de la Polinesia Francesa. Le hechizará el ambiente cultural místico y la riqueza de un patrimonio arquitectónico totalmente inesperado que hace que sea imprescindible visitar estas tierras situadas en el extremo del mundo…
Cuna del catolicismo polinesio, subsisten cientos de testimonios de la época de los misioneros a comienzos del siglo XIX: monumentos históricos, yacimientos y vestigios de edificios religiosos situados en medio de una naturaleza exuberante. El más emblemático de estos edificios es sin duda la magnífica catedral Saint-Michel de Rikitea. Esta obra excepcional cuya construcción concluyó en 1848, fue enteramente restaurada en 2011. Los detalles de la arquitectura, tanto exterior como interior, son tan sorprendentes como con movedores. La finura del artesonado incrustado de nácar blanco y amarillo sólo es comparable con la sutileza del altar tallado con bloques de coral.
En las proximidades de la laguna se descubren los vestigios de la “Propiedad del Rey Maputeoa”, antiguo gran jefe de la isla, personaje pintoresco que no adoptó la fe cristiana hasta dos años después de la llegada de los misioneros y tras reflexionar profundamente… Entre otros monumentos o lugares podrá visitar su mausoleo, denominado “los Inválidos de las Gambier” por los misioneros, su vivero de tortugas y sus parques de peces, sin olvidar la “modesta” residencia “Marau Tagaroa”, rebautizada “el Versalles de Mangareva”.
La belleza insolente de la laguna de Mangareva se aprecia desde el punto culminante de la isla, el monte Duff, al cual podrá acceder por un sendero agradable, aunque un poco sinuoso, bordeado de pendientes cubiertas de vegetación. La “Puerta de los Cielos” ofrece entonces unas vistas grandiosas de las islas y atolones en una laguna fabulosa. Esta laguna preservada, espejo de los cielos donde residen divinidades de Mangareva como Tagaroa, Tu o Rao, alberga grandes cantidades de nácar que producen unas perlas de reflejos sin igual, muy valoradas en el mercado internacional y consideradas como “las más hermosas de Tahití y sus islas”.

El archipiélago de las Australes

El archipiélago de las Australes, situado al extremo sur, incluye islas montañosas y salvajes. Existe gran variedad de plantas tropicales y plantas de regiones templadas. De Tubuai a Rapa, pasando por Raivavae, Rurutu y Rimatara, el archipiélago de las Australes forma un pequeño mundo aparte en la inmensidad del Pacífico Sur. Salvo Rapa y su relieve más montañoso, las tierras fértiles, los paisajes de llanuras y las colinas suavizadas por la erosión han convertido a las islas Australes en la reserva alimenticia de la Polinesia Francesa. El clima suave y templado es favorable para la agricultura: todo crece, de la malanga a la patata, pasando por los suculentos lichis y los melocotones. El arte de la vida en común es una riqueza de la identidad secular e inestimable que los Tuhaa-pae han sabido preservar, a imagen de los Paumotus, aislados en pequeños y remotos trozos de tierra y que valoran por encima de todo la solidaridad y la convivencia.
En Rurutu, en el mes de julio, el árbol atae variedad de eritrina se viste con sus magníficas flores de un rojo vivo. Es la señal que anuncia la llegada inminente de cientos de ballenas jorobadas que acuden a aparearse en el entorno oceánico templado, íntimo y preservado de la isla. Podrá cumplir el sueño de toda una vida: nadar en medio de las ballenas u observar su danza y escuchar su resoplido amoroso desde la plataforma acondicionada de Matonaa. Los paisajes no se quedan atrás en Rurutu - la erosión ha esculpido en los acantilados que rodean de manera discontinua la isla unas magníficas cuevas tapizadas con concreciones, que están cargadas de mitos y leyendas. Así, “la caverna de Ina, Te-rua-o-Ina”, cuenta la historia de una ogra que, con sus manos y dedos expertos y sus largas uñas con poderes mágicos, fue la creadora del arte de la cestería y del trenzado que hicieron suyos las mujeres tuhaa-pae y que les ha dado fama internacional. Así, no es inhabitual poder admirar varias generaciones de mujeres que confeccionan al mismo ritmo una estera o peue comunitaria con unos adornos de gran finura.
Al visitar Tubuai, la visión de una isla fértil y de abundancia adquiere todo su sentido. Al tomar la carretera hasta el monte Taitaa - 422 m, contemplará una paleta de colores que rompe de forma armoniosa con la luminosidad turquesa de la inmensa laguna salpicada de motu: verde para los grandes campos de malanga y los pastos abundantes, blanco para los campos de flores de lis, rojo para los racimos de lichis que cuelgan hasta el suelo y que maduran por Navidad… Una isla providencial que seguramente convenció a Christian Fletcher y sus hombres a los protagonistas de Motín a bordo a tratar de instalarse; así lo demuestran los lugares de “la bahía sangrienta” y del fuerte George donde se refugiaron durante una guerra contra parte de la población, antes de verse obligados a abandonar Tubuai por Pitcairn, donde se asentaron y tuvieron descendencia. Antaño muy poblada, la isla era el corazón sagrado de las Australes, la “cabeza divina” (tupuai). Toda la isla está llena de vestigios y yacimientos arqueológicos destacados, a la vez únicos y fantásticos, como el más importante complejo de tatuaje sagrado de la Polinesia Francesa, situado en el valle Harii. Disfrute del placer absoluto en una de las playas paradisiacas del “Motu piscina” en Raivavae... El agua es tan clara y transparente que parece que uno se encuentra flotando entre el cielo y el fondo arenoso. El tiempo se detiene. Soñará despierto. Al recorrer los caminos pintorescos de Raivavae a pie o en bicicleta, quedará hechizado por la atmósfera poderosa, orgullosa, noble y espiritual que allí reina - el “mana”. La isla se alza, magnética, desde los vestigios culturales de las grandes piedras del gran marae Unurau que se yerguen como menhires. Le subyugará cuando, al final de un recorrido único hasta el monte Hiro, punto culminante de la isla, descubra con unas vistas de 360º el alma de un pueblo de memoria - hiro, unos anfitriones que no le olvidarán nunca.

Rimatara, isla orgullosa, salvaje, guerrera e indomable. Deje que le cuenten la leyenda de Te-vahine-punarua, sirena que protege la entrada del canal de los intrusos y del fuerte oleaje. Si sabe escuchar el canto de las sirenas polinesias, tal vez tenga el privilegio de verlas, nadando en la cima de las olas… Esta tierra preservada le abrirá las puertas en el corazón de Rimatara. No se pierda sobre todo el encuentro con el pequeño vini ura o Lori de Khul, especie protegida emblemática de la isla. Contemplar esta cotorra colgada de una hoja verde de bananero o agarrada a una inflorescencia roja de la que aprecia el néctar y las flores provoca unas emociones sorprendentes. Su plumaje de líneas armoniosas destaca el contraste entre sus colores vivos. ¿Tuvo algo que ver con ello el pintor Henri Matisse?

El archipiélago de las Tuamotu

El archipiélago de las Tuamotu es un conjunto de islas bajas, o atolones, universos particulares situados entre el cielo y el océano, cada uno encerrado en una laguna por un cinturón de corales. Este es un medio propicio para el cultivo de nacares perlados. Rangiroa, Tikehau, Manihi, Fakarava son las más visitadas.
Las más conocidas son NukuHiva, HivaOa, Ua Pou y UaHuka, que ofrecen, entre muchos otros puntos de interés, una magnifica variedad de arboles.
Los atolones de las Tuamotu cumplen su promesa - son la encarnación perfecta del lugar del fin del mundo y del paraíso terrestre. Estos diamantes de coral, que se alzan entre el cielo y el mar, le fascinarán por la increíble belleza de sus colores vivos e irisados con una diversidad inimaginable de variaciones de azul y de verde. La riqueza y la diversidad de la fauna marina convierten a estos anillos de coral en unos lugares de buceo excepcionales. Generalmente reunidos en el pueblo, las mujeres y hombres de estos atolones destacan por su espíritu de convivencia en una comunidad donde los valores destacados son la solidaridad y el compartir. Están en contacto constante con el Gran Océano que es el rey absoluto, generoso y proveedor de alimento, pero en ocasiones crueles e implacables. Visitar el archipiélago de las Tuamotu, permite conocer un estilo de vida polinesio que sigue el ritmo marcado por el sol, la luna, el viento y las mareas.
Rangiroa es el segundo atolón del mundo en superficie y el más poblado de los 76 atolones que forman el mayor archipiélago de la Polinesia Francesa. Su inmensa Laguna Azul , un “océano lagunar” , ofrece numerosas posibilidades de excursiones y de submarinismo, lo que lo cataloga como uno de los mejores lugares de buceo del mundo. Así, el canal Hiria, situado junto al pueblo de Tiputa, alberga una fauna diversa y variada, con impresionantes peces martillo y una colonia de grandes delfines (Tursiops truncatus) sedentarios. Estos últimos juegan con los buceadores y, según dice la tradición, son la encarnación de dioses que velan sobre la isla. Increíble pero cierto, en este atolón coralino, donde la temperatura se aproxima a los 27° C, se produce un vino delicioso - un viñedo insólito que podrá visitar en piragua entre la laguna y los cocoteros; un espectáculo improbable en medio de ninguna parte... Entre todas las joyas resplandecientes de este inmenso y profundo cofre del tesoro que es el Océano Pacífico, hay uno, más brillante, tan valioso como una gema, nacido de la alquimia entre el elemento marino, sus seres vivos y la habilidad técnica del hombre moderno. Regalo inestimable y prueba de amor hacia la amada en la Antigüedad, se trata de la “Perla de Tahití”, el símbolo de las Tuamotu.
Manihi es un lugar propicio para el cultivo de esta joya negra. Allí podrá descubrir los secretos del nácar que, criado y fecundado por la mano del hombre en las granjas perlíferas, da nacimiento a la perla negra de Tahití, accesorio ornamental fundamental de las vahines. Lujosas muestras de perlas de Tahití decoran los escaparates de los mejores joyeros de las grandes capitales mundiales.
Bajo las aguas cristalinas donde se funden la blancura inmaculada de la arena y un ecosistema submarino fabuloso, podrá admirar, equipado con aletas, gafas y un tubo de buceo, los parques de peces tradicionales construidos en coral como los de Temarie en Anaa, o la laguna de Fakarava, protegida y declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO por la riqueza y la diversidad de su fauna marina. Allí, visitar unos lugares submarinos preservados, casi vírgenes, es todo un privilegio.
El archipiélago de las Tuamotu, es también la despensa de los Polinesios, en particular de los tahitianos, por la abundancia de peces, conchas, endémicas en algunos atolones, y crustáceos de todo tipo que se encuentran en sus lagunas y en el inmenso océano. Todas ellos deleitaran su paladar una vez preparados de mil y una formas por los Paumotus. ¿Acaso Jacques-Yves Cousteau no describió la laguna de Tikehau como la que más peces tenía de toda Polinesia?

Polinesia Francesa...Tahití y sus islas - El paraíso más elegante

Cuando viajar?

Las islas polinesias se benefician de un clima tropical, llegando a cerca de 3 000 horas de sol por año en Tuamotu! La temperatura, siempre agradable, se refresca por los vientos alisios del Pacifico que soplan todo el año. La temperatura ambiental promedio es de 27ºC, mientras que el agua de las lagunas se estabiliza alrededor de los 26ºC.Claramente más alejados del ecautor , los archipiélagos del extremo sur, tienen temperaturas más frescas.

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¿Qué hay que saber?

Situación y extensión:

Tahití y sus islas cubren una superficie marítima tan larga como Europa de cuatro millones de kilómetros cuadrados. No obstante, las tierras emergidas solo representan 4000 km2 que comparten 118 islas, divididas en cinco archipiélagos. De este territorio Ultramarino relacionado con Francia, el gran público a menudo conoce Tahití, la isla más extensa - más de 1000km2 y la más poblada - 180000 habitantes y Bora Bora.

Idioma:

El idioma oficial en Tahití y sus islas es el francés, pero las lenguas autóctonas, como el tahitiano, se siguen practicando en cada archipiélago. En Polinesia francesa en todos los lugares turísticos también se habla inglés.

Documentación y visados:

Al viajar a Tahití y sus islas es indispensable portar pasaporte Delphine valido en caso de transito por Estados Unidos. No obstante es aconsejable tener un pasaporte con vigencia al menos 6 mese posteriores a la fecha de retorno, ante la posibilidad de una escala prolongada o imprevista en Estados Unidos. Los cuídanos de Unión Europea no necesitan visa para estancias por periodos de seis meses, excepto aquellos que vengan a ejercer una actividad remunerada, cualquiera que sea la duración de su estancia. Informaciones disponibles en la web: www.polynesie-francaise.pref.gouv.fr.

Prevenciones sanitarias y vacunas:

Al viajar a Polinesia Francesa no se exige ningún vacuno, salvo para viajeros procedentes de países con riesgo .En las islas de Tahití equipamientos y servicios sanitarios son disponibles.

Moneda:

La moneda de Tahití es Franco CFP y el cambio aproximado es 1 euro = 119,33 F.CFP Se aceptan todas las divisas en curso legal, lastarjetas de crédito internacionales, los cheques de viajero - en algunos casos, se cobra una comisión de cambio. Importante para todos los viajeros a Tahití - algunos atolones e islas de las Australes y de Gambier están desprovistos de estos servicios. En aeropuerto de Tahiti-Faaa, dos oficinas de cambios están abiertas en la hora de llegada y salida de vuelos internacionales.

Corriente eléctrica y agua:

El agua de Papeete y de la isla de Bora Bora es potable. En las otras islas, informase. En caso de duda, utilizar agua mineral en botellas selladas. Electricidad - corriente de 110 a 220 voltios según las islas y tipo de alojamiento.

Diferencia horaria:

Tahití y sus islas están a 10 horas GMT, es decir , 12 horas en verano y 11 horas en invierno, en relación a Madrid.

Seguridad:

Tahití cuenta con una cámara hiperbatica multi plaza con base en el hospital de Pirae en Tahití. Un equipo de urgencia especialmente formado puede intervenir en cualquier momento.

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Patrimonio y cultura:

Desde el siglo XVIII, navegantes europeos señalaron la práctica del tatuaje en Tahití. El aquel tiempo fue prohibido por los misioneros, pero aun así no desapareció.
El tatuaje, de inspiracióngeométrica, vegetal o animal, muchas veces simbólico, es utilizado tanto por los hombres como por las mujeres, como un adorno corporal.
Así, el tatuaje, al contrario de visión occidental”intimista”, se practica para ser visto.
A semejanza del tatuaje, el baile tahitiano, juzgado demasiado erótico por los misioneros, debería de hacerse de forma clandestina hasta el principio de siglo XX.

Historia:

La historia antigua del Tahití y de sus islas se entrelaza con un vivo debate sobre el origen de las primeras gentes que se asentaron en esta parte enorme de Océano Pacifico y que después serian conocidos como los polinesios.
La explicación con más peso argumenta que los actuales polinesios fueron pueblos de Austronesia, migrado rosmarinos, que abundaron sus lugares de origen prehistóricos en archipiélago Malay en torno los años 1600-1200 a. C. en periplos que finalmente superaron los 20 000 kilómetros de distancia.
Estas valientes gentes llevaron a sus enormes canoas de doble caso el rastro de las lenguas polonesasactuales, así como animales y plantas autóctonas. Se valían de las estrellas, el viento y los corrientes oceánicas como el guía de sus largos viajes de isla a isla.
Los descubrimientos conforman ahora el famoso Triangulopolinesio, en cuyos vértices se encuentran Hawái, Papa Hui - La isla de Pascua y Nueva Zelanda.
La sociedad polinesia original estaba muy jerarquizada.
Se regía por un sistema de castas y se imponían tabúsdraconianos, por cuyo cumplimiento velaban los poderosos jefes tribales,responsables de la supervivencia de los miembros de comunidad.
Su cultura en desarrollo se convirtió en un sólido y potente reflejo de la vida cotidiana y de abundancia del entorno.

Naturaleza:

Tahití y sus islas poseen una reserva de la biosfera reconocida en 1977 por la UNESCO, situada en archipiélago de las Tuamotu, en el municipio de Fakarava.
Área protegida de ballenas y delfines en toda la zona económica exclusiva (ZEE) de 4 millones de km2, la Polinesia francesa se clasifica desde mayo de 2002 como “Santuario de mamíferos marinos”.
Las actividades de acercamiento a las ballenas y a otros mamíferos están reglamentadas y es obligatorio solicitar las autorizaciones de acercamiento en dirección de medio ambiente.
Las flores forman parte de la cultura y de la vida polinesia y simbolizan la fiesta, ella placer y el gozo.

El arte de culinaria:

Una cocina”Melting Pot”
La cocina de Tahití y sus islas es una cocina “natural” compuesta por los productos frescos de sabores exóticos, que ha sabido adaptarse a los gustos y costumbres de los viajeros. El pescado en todos los estados - asado, hervido, crudo y de todo tipo - atún, bonitos, ”mahimahi”, docenas de variedades de pescados de laguna es seguramente el centro de los platos polinesios, aún si el consumo de carne es igualmente apreciado, gracias a la calidad de las importaciones de nueva Zelanda. Los platillos estrellas siguen siendo indudablemente el pescado crudo”a la tahitiana”, marinado con limos, leche de coco y camarones. Del lado de la cocina china, muy popular, está el “maa ti-nito”- combinación de puerco, frijoles rojos, espinacas y nacarones. Las reuniones familiares y las fiestas dan lugar a grandes ”maa” tahiti cuyos platos son cocidos enterrados en un horno cavado en la tierra, reposando sobre piedras ardientes y envueltas en hojas de plátano.

Tiempo para el amor:

El romanticismo de las islas.
Para muchas parejas, la luna de miel con exotismo, cambio de paisaje y viaje, al fin del mundo, en un marco excepcional para darse el uno al otro, lejos de lo cotidiano una prioridad. Del perfume embriagante de las “tiare Tahiti ”puestas sobre la oreja de los recién llegados, al encanto de la laguna, pasando por el placer de un crucero en catamarán a la puesta del sol o aúnas una romántica cena acompañados de una orquestra local. Las caricias del viento sobre el cabello, la sensualidad de los paisajes, el romanticismo de los bungalows sobre el agua y la indolencia de las islas al fondo: todos estos elementos de decoración ideal para albergar los primeros días de la vida de los jóvenes esposos. Recobrar el fuego de la pasión original es también posible: celebrar los años de felicidad con fastuosidad, con la decoración de una villa tradicional polinesia, es tan casi irreal como idílico.

Festivales y eventos:

Febrero – Festival internacional del cine documental oceánico de Tahití –Fifo Tahití
Este festival, creado en 2004, reúne durante unos días la producción de documentales audiovisuales sobre Oceanía ante un jurado internacional. A lo largo de esos días, se suceden proyecciones, talleres gratuitos, conferencias y encuentros.
Abril –Tahiti Pearl Regatta Raiatea, Tahaa y Bora Bora
Regata entre Raiatea, Tahaa y Bora Bora, abierta a todo tipo de barcos, de todas las nacionalidades, combinando etapas en alta mar y etapas en la laguna, acompañada de veladas festivas y agradables sobre los motu o en grandes hoteles.
Julio – Heiva i Tahití Tahití
Los mejores grupos de canto y de danzas tradicionales se enfrentan en el escenario mítico de Toata y rivalizan en creatividad para mostrar la tradición polinesia en su aspecto más festivo y más sagrado. Este concurso, que existe desde 1881, moviliza tanto a los artistas como a los espectadores en unas veladas muy intensas. En paralelo y durante el día, la explanada baja acoge al mundo de la artesanía tradicional que, como de costumbre, muestra todo su saber hacer, con creaciones cada vez más audaces y elegantes. AGOSTO
Agosto- Billabong Pro Surfing Tahití
Competición internacional en la que los mejores surfistas profesionales del mundo se enfrentan en la ola mítica de Teahupoo en Tahití.
Noviembre – Hawaiki Nui Vaa,Huahine, Raiatea, Tahaa y Bora Bora
La práctica del vaa o piragua de banco móvil es el deporte tradicional por excelencia. Más de 100 piraguas realizan un recorrido entre las islas de Huahine, Raiatea, Tahaa y Bora Bora, con una llegada mítica e irreal, en la playa de la punta Matira en Bora Bora, algo que hay que ver al menos una vez en la vida.
Noviembre - Bora Bora liquid festival
Bienvenido a este festival de los deportes de deslizamiento que reúne a numerosos campeones de todos los países del mundo, para unos retos deportivos en una de las más bellas lagunas del mundo, en Bora Bora. Música y danzas tradicionales acompañan esta cita anual y deportiva de alto nivel.

Folklor, música y artesanía:

Las calientes aguas de las lagunas polinesias, albergan desde hace de miles de años una maravilla, la ostra perlera de labios negros, o “Pinctadamargaritifera”, variedad de Cumingi, nombre de biólogo que la clasifico en años. Este nácar perlero es único, surgido de un medio ambiente lagunero puro y excepcional, engendra tintes naturales incomparables que transmite a las perlas de cultivo, que se han convertido en las verdaderas joyas. La perla de Tahití se ha convertido en símbolo de la elegancia y la belleza en el mundo entero. Ya sea redonda y perfecta, con forma de pera o romántica, barroca o moderna, de color verde tornasolado, azulada, dorada o simplemente gris mofletuda, ella brilla con su lustre y está llena de encanto. Cada viajero desea llevar consigo una perla de Tahití, de prestigio, respetando los momentos fugitivos e inolvidables de sus vacaciones.

Actividades:

El paraíso de los sentidos
Baños que purifican o que vivifican, como baño de rio, baño de flores exóticas o con aromas de frutas, con aceites esenciales, duchas de aguas de lluvia, aromas…texturas, sabores y colores estallan y se unen para el placer combinado de los sentidos. Para los senderistas de todos los niveles, Tahití y sus islas ofrecen innumerables posibilidades de excursiones a pie por su gran variedad de paisajes: Valles, atravesados por ríos refrescantes y soberbias cascadas, donde los senderos traviesan una exuberante vegetación tropical. Cadenas de crestas, a veces vertiginosas que conducen a cimas de más de 2000 m de altitud -Aorai, Orohena, Moua Puta, monte Rotui…Senderos junto a litoral, a lo largo de calas salvajes rodeadas de abruptos acantilados. Desde los paseos en familia al senderismo deportivo, as excursiones colmaran todas las expectativas. Por la naturaleza del terreno, el senderismo en Tahití y sus islas es muy específico, y se incluyen tal como travesías de rio y caminos de tierra a veces resbaladizos y cubiertos de raíces, tal y rocas volcánicas particularmente quebradizas. Aunque algunas excursiones pueden parecer fáciles, se recomienda siempre a veces indispensable solicitar los servicios de un guía profesional que garantiza el cumplimiento de las normas de seguridad, el conocimiento del terreno, pero también de la fauna, la flora y la cultura polinesia. La temperatura del agua se mantiene al entorno a los 25º de mayo a octubre, prever un taje de buzo de 5,5mm y a los 30º el resto del año, un shorty de 3 mm es suficiente, pero se aconseja un traje de buzo para protegerse mejor del contacto con el coral de fuego .Hay que llevar también el carnet de submarinista, certificado médico y títulos obtenidos. El resto del equipo, como el short o la computadora de inmersión, se ofrecen a menudo en alquiler. Se aconseja a los fotógrafos submarinos llevar un gran angular más adaptado a la toma de objetos “grandes” tiburones, rayas mantas, delfines ballenas. La mayoría de las islas tienen una laguna donde puede realizarse una amplia gama de actividades náuticas. La Polinesia Francesa es uno de los mejores destinos del mundo para practicar el submarinismo. Su azul intenso y profundo alberga las más hermosas especies. Todos los encuentros son posibles: mantas raya, peces martillo, tiburones limón, oceánicos, grises o de arrecife, ballenas jorobadas, bancos de peces de todo tipo pero también corales, simas vertiginosas y misteriosos barcos hundidos.



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